El sexo consciente consiste en poner toda tu atención en lo que pasa durante el sexo: el tacto, tu respiración, las sensaciones de tu cuerpo y la persona con la que estás, y no en tus pendientes, en cómo te ves o en si vas a llegar al orgasmo. No es una técnica especial ni una práctica espiritual. Es una forma de prestar atención que se aprende, a menudo fuera de la cama, con unos minutos de respiración lenta o un escaneo corporal. “Camino al deseo”, un programa de la app The Coach for Her, incluye lecciones y prácticas sobre atención, relajación y contacto sin presión, y empieza con un plan personal.
Quiero mi planEs normal distraerse de vez en cuando durante el sexo. Saber qué suele desviar tu atención te ayuda a notarlo cuando pasa y a volver.
Si lo que bajó es tu deseo y no tu atención, lee nuestra guía sobre por qué a veces se pierden las ganas de tener relaciones.
Poner la atención en las sensaciones y no en los pensamientos puede cambiar el sexo de varias maneras.
El sexo consciente es una habilidad y, como cualquier habilidad, se desarrolla mejor paso a paso. Puedes empezar sola y después llevarla al sexo con tu pareja.
Los dos primeros pasos toman solo unos minutos y no tienen nada que ver con el sexo.
Si quieres acompañamiento, “Camino al deseo” convierte pasos como estos en lecciones cortas y prácticas diarias sobre atención, respiración, contacto lento y cómo dejar de presionarte por llegar al orgasmo. Respondes unas preguntas y recibes un plan personal.
El placer crece cuando tu atención está en lo que sientes, no en cómo lo estás haciendo.
“Camino al deseo” es un programa de cinco semanas de la app The Coach for Her, con lecciones cortas y prácticas diarias que sigues a tu ritmo. Empieza por tu propio deseo y tu cuerpo, y después pasa a tu pareja y a lo que pueden explorar juntos.
Prácticas guiadas, como el escaneo corporal y la alimentación consciente, para notar tus sensaciones y salir del piloto automático.
Una práctica de respiración lenta, con exhalaciones largas, para calmar tu cuerpo cuando te sientas tensa.
Prácticas de contacto lento, a solas y en pareja, centradas en lo que sientes y no en adónde lleva.
Unas cuantas preguntas dan forma a un plan que te muestra por dónde empezar. Gran parte del trabajo inicial lo haces sola, así que puedes aprender a estar presente antes de llevarlo al sexo con tu pareja.
El mindfulness, o atención plena, consiste en prestar atención al momento presente a propósito y sin juzgar lo que notas. Durante el sexo, las preocupaciones se llevan esa atención con facilidad; por eso conviene entrenarla primero en momentos más tranquilos. Unos minutos al día de observar tu respiración, tu cuerpo o lo que comes crean el hábito de volver a lo que sientes.
Un buen punto de partida es el escaneo corporal. Acuéstate o siéntate cómoda, haz tres respiraciones lentas y lleva la atención de los pies a la cabeza, deteniéndote en cada zona para notar el calor, la tensión o la superficie que te sostiene. No tienes que cambiar nada: solo notas lo que hay. Con práctica regular, se vuelve más fácil llevar esa misma atención al contacto.
Si casi nunca sientes deseo antes de que empiece el sexo, lee nuestra guía sobre el deseo responsivo: explica por qué suele aparecer cuando ya estás relajada y las caricias empezaron.
Los terapeutas sexuales llaman spectatoring, o rol de espectador, a observarte y juzgarte durante el sexo como si lo vieras desde afuera: cómo se ve tu cuerpo, cómo suenas, si estás lo bastante excitada o si vas a llegar al orgasmo. Tu atención se aleja de tus sensaciones y de tu pareja, y la propia preocupación puede dificultar la excitación y el orgasmo. Suele ir de la mano de inseguridades sobre el cuerpo o de presión por cumplir.
Para dejar el papel de espectadora, nota el momento en que empiezas a juzgarte y lleva la atención a una sensación física, como tu respiración o el contacto en tu piel. Un ambiente en el que te sientas cómoda, desde la luz hasta la ropa que llevas, puede acallar tu crítica interna, y también ayuda decirle a tu pareja qué te gusta. Si las preocupaciones sobre tu cuerpo o sobre el sexo siguen estorbando, un terapeuta sexual puede ayudarte.
Para explorar el contacto con tu pareja sin metas ni presión, de forma estructurada, lee nuestra guía de ejercicios de focalización sensorial.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Ya sea que tu mente se acelere, te preocupe cómo te ves o sientas presión por llegar al orgasmo, puedes empezar con un plan personal basado en tus respuestas a unas preguntas.
Así cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“Me cuesta muchísimo desconectarme y relajarme, y esta app me está enseñando a despertar y a ser más consciente de lo que pasa en mi cuerpo. ¡Me encanta!”
“Estoy súper impresionada con lo bien explicado que está todo, las prácticas son suaves, relajadas, nada se presiona ni se fuerza. Honestamente es mucho más de lo que esperaba ❤️”
“The Coach despertó mi mente a nuevas sensaciones e ideas en un nivel mucho más profundo y reflexivo, de verdad lo estoy disfrutando. Gracias”
“Muy accesible. Nunca había usado una app así, pero siento que me dio perspectiva sobre mi propio cuerpo y mejoró la intimidad. Educativa y entretenida, la estoy disfrutando.”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
Se parecen, pero no son lo mismo. El slow sex pone el acento en un ritmo más lento, y el tantra viene de tradiciones espirituales con sus propias prácticas y creencias. El sexo consciente, también llamado mindfulsex, solo te pide prestar atención a lo que sientes, al ritmo que les funcione a los dos.
Es normal, sobre todo al principio. Cada vez que lo notes, vuelve con suavidad a tu respiración o a una sensación, sin criticarte. Unos minutos de práctica al día fuera de la cama hacen que te resulte más fácil durante el sexo.
Puede ayudar cuando el estrés, las distracciones o la presión dejan poco espacio para el deseo, porque al relajarte y notar las sensaciones agradables das tiempo a que crezcan la excitación y el deseo. Si tu deseo bajó de golpe o notas otros cambios en tu salud, consulta a un médico: las hormonas, algunos medicamentos y ciertos problemas de salud pueden influir.
Sí. Respirar despacio, hacer un escaneo corporal y explorar tu propio cuerpo con caricias lentas te ayudan a descubrir qué sientes y qué te gusta, sin ninguna presión. Después puedes llevar esa misma atención al sexo en pareja.
Elige un momento tranquilo fuera de la cama y dile lo que te gustaría, por ejemplo: “Me encantaría que nos tomáramos nuestro tiempo y simplemente disfrutáramos de tocarnos”. Propón probar un contacto más lento y sin meta, y acuerden que cualquiera de los dos puede hacer una pausa o cambiar el ritmo.
Prestar tanta atención a tu cuerpo puede resultar incómodo al principio, y eso suele pasar con la práctica. Si el sexo te duele, consulta a un médico. Si estar presente te trae miedo o recuerdos dolorosos, detente y considera hablar con un terapeuta especializado en sexualidad.
Sí. El programa empieza por tu propio deseo y tu cuerpo, y gran parte del trabajo inicial lo haces sola. Las prácticas en pareja están ahí para cuando tu pareja y tú se sientan listos.