Perder las ganas de tener relaciones sexuales es común, y suele haber más de una causa. El estrés, el cansancio, la tensión o la distancia en la pareja, una rutina que perdió la chispa, los cambios hormonales, algunos problemas de salud y ciertos medicamentos pueden bajar el deseo. Por sí solo, esto no significa que algo ande mal contigo ni que hayas dejado de querer a tu pareja. “Camino al deseo”, un programa de la app The Coach for Her, te ayuda a descubrir qué está frenando tu deseo y a practicar pequeños cambios que le den más espacio al deseo.
Quiero mi planSi te has preguntado por qué ya casi nunca tienes ganas o por qué tu libido está mucho más baja que antes, conviene mirar tu cuerpo, tu mente y tu relación. El deseo responde a los tres, y las causas suelen mezclarse.
En muchas mujeres, el deseo aparece cuando la cercanía y las caricias ya empezaron, no antes, y empezar no te obliga a ir más allá. A este tipo de deseo se le llama deseo responsivo.
Haber perdido el interés en el sexo puede desconcertar, sobre todo si no sabes por qué pasó. Estas cuatro ideas ayudan a ponerlo en perspectiva.
Empieza por lo que frena tu deseo y luego suma lo que lo activa. Los investigadores Erick Janssen y John Bancroft lo explican con su modelo de control dual: un sistema responde a lo que te excita y el otro, a las señales de estrés, incomodidad o distracción. El deseo puede bajar porque hay demasiadas señales que lo frenan, porque hay muy pocas que lo activan, o por las dos cosas.
Prueba un cambio a la vez para saber cuál marca la diferencia.
Si quieres avanzar con estos pasos de forma ordenada, “Camino al deseo” los convierte en lecciones y prácticas diarias. Para empezar, un quiz breve ayuda a personalizar tu plan.
El deseo cambia con tus circunstancias y puede volver a cambiar.
“Camino al deseo” es un programa de cinco semanas de The Coach for Her que sigues a tu ritmo. Combina lecciones cortas con prácticas diarias: empieza por tu propio deseo y después incluye a tu pareja para explorar juntos.
Lecciones sobre el modelo de control dual, el deseo responsivo, el estrés y los obstáculos en la pareja te ayudan a ponerle nombre a lo que te afecta. Cuestionarios breves y un diario te permiten registrar lo que vas notando.
La respiración guiada, los escaneos corporales y las prácticas para explorar tu cuerpo con el tacto te ayudan a bajar el ruido mental y a prestar atención a las sensaciones.
Aprende por qué las parejas suelen tener ganas a ritmos diferentes, cómo negociar en lugar de conformarte con un acuerdo a medias y cómo mantener la cercanía cuando el sexo no está en los planes.
Responde unas preguntas breves; tus respuestas ayudan a personalizar tu plan en The Coach for Her. El quiz no es una evaluación médica ni diagnostica la falta de deseo.
Si tu esposo o tu novio se molesta cuando no tienes ganas, ayuda saber que las parejas rara vez quieren sexo con la misma frecuencia. Los terapeutas sexuales hablan de la persona con menos deseo y la persona con más deseo: la primera suele sentirse presionada o insuficiente, y la segunda, rechazada. Ninguno de los dos papeles es un defecto, y verlos así ayuda a hablar del tema sin buscar culpables.
La presión frena el deseo, así que discutir por la frecuencia suele agrandar la brecha. En lugar de un acuerdo a medias en el que nadie obtiene lo que quiere, negocien uno en el que los dos ganen algo. Por ejemplo, pueden reservar tiempo para estar juntos, con o sin sexo; quien tiene menos ganas puede tomar la iniciativa más seguido, y quien tiene más, aceptar otras formas de cercanía.
Si quieres ser tú quien dé el primer paso, mira nuestra guía sobre cómo tomar la iniciativa en la cama.
Habla con un médico o ginecólogo si tu deseo baja de golpe sin una razón clara, si el sexo se volvió doloroso, si notas otros cambios como resequedad vaginal, periodos irregulares o bochornos, o si crees que un medicamento puede estar influyendo. No dejes un medicamento recetado sin consejo médico.
Los médicos usan el término trastorno del deseo sexual hipoactivo para el deseo bajo que persiste y causa malestar. Solo un profesional de la salud puede evaluarlo; tener menos ganas que antes no significa que tengas un trastorno.
Si tus periodos también están cambiando, consulta nuestra guía sobre qué es la perimenopausia.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Quizá quieras entender por qué bajó tu deseo, reducir el estrés, estar más presente o hablar con tu pareja sin discutir. Para empezar, solo tienes que responder unas preguntas.
Usuarias de The Coach for Her cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“El sexo y el deseo, en particular, son áreas que quiero mejorar en mi vida personal con mi pareja. Por primera vez no me siento fuera de lugar, y me di cuenta de que casi todo lo que me costaba es en realidad bastante normal.”
“Me ayuda a entenderme mejor, no solo en lo emocional, sino también en cómo me relaciono con los demás. Me gusta que todo esté dividido en lecciones pequeñas y sencillas, así no resulta abrumador.”
“No esperaba una app tan completa. Hay muchísima información útil, consejos prácticos y ejercicios.”
“Hace poco empecé a usar The Coach (para ella) y estoy muy contenta hasta ahora. La información es educativa y también muy entretenida. Me encanta que el contenido esté dividido en lecciones pequeñas, porque así es fácil aprender con el tiempo que tengas, sean minutos u horas.”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
Sí. Es frecuente que el deseo baje por temporadas, sobre todo en épocas de estrés, después de tener un bebé, cerca de la menopausia o cuando la relación pasa por un momento difícil. Vale la pena prestarle atención cuando te molesta a ti o a tu pareja, o cuando llega junto con otros cambios en tu cuerpo.
Fíjate en qué cambió hace poco: más estrés, dormir mal, un conflicto, un medicamento o anticonceptivo nuevo, un parto o cambios en tu ciclo. Si el deseo baja de golpe sin una razón clara, o viene con dolor u otros síntomas, conviene hablarlo con un médico.
No. El deseo y el amor están relacionados, pero no son lo mismo. El estrés, el cansancio, la rutina y las tensiones sin resolver pueden bajar el deseo incluso en una relación cercana y amorosa.
Durante un tiempo, quítale al sexo el peso de la obligación. Propón momentos juntos que no tengan que terminar en sexo, baja el ritmo y habla de lo que te gustaría hacer más y de lo que prefieres hacer menos. Cuando el sexo deja de ser una tarea que cumplir, es más fácil notar el placer.
En algunas mujeres, sí. Ciertos antidepresivos, medicamentos para la presión y tratamientos hormonales, entre ellos algunos anticonceptivos, pueden reducir el deseo como efecto secundario. Habla con tu médico antes de cambiar o dejar cualquier medicamento; juntos pueden ver si otra opción te conviene más.
No por sí solo. Cuando el deseo bajo dura y causa malestar, un profesional de la salud puede evaluarlo como trastorno del deseo sexual hipoactivo. “Camino al deseo” es un programa educativo: no diagnostica ni trata enfermedades.
No. Gran parte del trabajo inicial trata sobre tu propio cuerpo, el estrés y lo que influye en tu deseo, y puedes hacerlo sola. Las lecciones posteriores incluyen ejercicios en pareja, que puedes probar cuando te sientas lista.