La focalización sensorial, conocida en inglés como sensate focus, es una forma de tocarse despacio y por turnos, sin buscar la excitación, el orgasmo ni el sexo. Uno toca, el otro solo presta atención a lo que siente, y después lo comentan juntos. Los terapeutas sexuales usan este método desde hace décadas: cuando no hay nada que lograr, es más fácil relajarse y notar lo que de verdad se siente con el contacto. “Camino al deseo”, un programa de la app The Coach for Her, incluye prácticas de focalización sensorial para hacer sola y con tu pareja; para empezar, recibes un plan personal.
Quiero mi planBusquen un momento en el que nadie los interrumpa y acuerden de antemano que la sesión no terminará en sexo. Saber que no tiene que pasar nada después es justo lo que les permite relajarse.
Si casi nunca quieres que te toquen, lee nuestra guía sobre por qué a veces se pierden las ganas de tener relaciones.
En la focalización sensorial, el contacto no es un paso hacia el sexo: vale por sí mismo. Cuatro principios sencillos ayudan a mantenerlo así.
Puedes empezar sin tu pareja. Practicar la focalización sensorial con tus propias manos te ayuda a notar cómo se siente el contacto antes de hacer el ejercicio juntos.
Reserva unos diez minutos y repite el ejercicio varios días seguidos.
En “Camino al deseo” empiezas con prácticas como esta a solas y, más adelante en el programa, las haces con tu pareja; también hay lecciones para estar presente durante el sexo. Un quiz breve es el primer paso hacia tu plan personal.
Menos presión, más sensaciones.
“Camino al deseo” es un programa de cinco semanas de la app The Coach for Her, con lecciones cortas y prácticas diarias que sigues a tu ritmo. Empiezas por tu propio deseo y tu cuerpo; después, el programa incluye a tu pareja y lo que pueden explorar juntos.
Lecciones para estar presente durante el sexo, con un escaneo corporal y respiración lenta para ayudarte a relajarte.
Prácticas que empiezan con tu propio cuerpo y después incluyen a tu pareja, con preguntas para conversar al terminar.
Por qué perseguir el orgasmo genera tensión y cómo ir más despacio puede hacerte más sensible al contacto.
Responde unas preguntas breves y recibe un plan con tu primer paso. El programa arranca con tu propio deseo y tu cuerpo, así que puedes probar la focalización sensorial sola antes de invitar a tu pareja.
Los terapeutas sexuales suelen enseñar la focalización sensorial por etapas. En la primera, se toca todo el cuerpo menos los senos y los genitales. Cuando eso ya se vive con calma, se incluyen esas zonas, todavía sin buscar el orgasmo y sin penetración. Más adelante, la pareja se toca al mismo tiempo en lugar de por turnos, y solo al final el sexo vuelve a formar parte del ejercicio.
No hay un calendario fijo. Quédense en una etapa hasta que los dos se sientan cómodos, y vuelvan a la anterior si empieza a parecer una obligación. Si el sexo te duele, consulta con tu médico; si la ansiedad no te deja disfrutar, un terapeuta sexual puede guiarlos por las etapas.
Si buscas otras formas de acercarte a tu pareja en una relación larga, lee nuestra guía sobre cómo recuperar la intimidad en la pareja.
Las caricias sensuales son un contacto lento y cariñoso que busca el placer y la cercanía más que el sexo: una caricia en la espalda, una mano en la nuca, un abrazo largo o un masaje con aceite tibio. Pueden terminar en sexo, pero no tienen por qué.
La focalización sensorial es una forma estructurada de caricias sensuales: se tocan por turnos, acuerdan de antemano que la sesión no terminará en sexo y prestan mucha atención a lo que sienten. En el día a día, las caricias son más libres: un masaje en la espalda mientras conversan o unos minutos abrazados antes de dormir.
Si el deseo suele aparecer solo cuando las caricias ya empezaron, lee nuestra guía sobre el deseo responsivo.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Ya sea que quieras vivir el sexo con menos presión o simplemente disfrutar más del contacto, tu plan personal te sugiere un primer paso.
Así cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“Prácticas diarias amables que te acercan con suavidad y compasión a tu lado sensual”
“Estoy súper impresionada con lo bien explicado que está todo, las prácticas son suaves, relajadas, nada se presiona ni se fuerza. Honestamente es mucho más de lo que esperaba ❤️”
“¡Los programas son súper fáciles de seguir y me enseñaron muchísimo sobre mi propio cuerpo! Totalmente recomendada”
“The Coach despertó mi mente a nuevas sensaciones e ideas en un nivel mucho más profundo y reflexivo, de verdad lo estoy disfrutando. Gracias”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
No hay una regla fija. Para una primera sesión, bastan de diez a quince minutos en cada papel. Practicar unas cuantas veces por semana, en lugar de muy de vez en cuando, ayuda a que el ejercicio se vuelva familiar y relajado.
No pasa nada. Nótenlo y vuelvan a poner la atención en el contacto. Si acordaron que la sesión no terminaría en sexo, respétenlo: así el ejercicio sigue siendo relajado para los dos.
Es común, sobre todo al principio. Cuando tu mente se distraiga, regresa a la zona que te están tocando y a lo que sientes ahí: si el contacto es tibio o fresco, suave o firme. Unas respiraciones lentas pueden ayudarte a centrarte de nuevo.
Puede ayudar: sin una meta que alcanzar, no hay nada en lo que fallar, y así es más fácil relajarse. Si la ansiedad sigue siendo fuerte, un terapeuta sexual puede guiarlos en los ejercicios; si el sexo te duele, consulta también con tu médico.
Dilo. Puedes pedir un contacto más suave o más firme, saltarte una zona o terminar la sesión. Si el contacto te trae recuerdos dolorosos, considera hablarlo con un terapeuta antes de seguir.
No. Usen lo que les resulte cómodo, algo suave y holgado o nada. Algunas parejas empiezan vestidas y se desvisten en sesiones posteriores, cuando ya se sienten en confianza.
Sí. El programa empieza por tu deseo y tu cuerpo, incluida la focalización sensorial a solas, y esa parte puedes hacerla por tu cuenta. Las prácticas en pareja quedan para cuando los dos se sientan listos.