Un buen mensaje coqueto es corto, concreto y muestra un poquito más de interés que de costumbre. Le dice que te fijaste en algo de él o que tienes ganas de verlo, y le deja algo fácil de contestar. “Tu risa se me quedó en la cabeza toda la mañana” funciona mejor que un “pienso en ti” cualquiera, porque solo puede tratarse de él. Empieza con mensajes tiernos o divertidos, provócalo un poco cuando te siga el juego y llega solo hasta donde quieras. “Guía de sexting para ella”, un programa de la app The Coach for Her, te enseña todo esto en 16 lecciones, y empiezas con un plan personal.
Quiero mi plan personalLos mensajes coquetos funcionan mejor como punto de partida que como fórmula: una frase suena más a ti cuando le agregas un detalle de tu día o de la última vez que se vieron. Las frases ligeras y tiernas sirven casi para cualquier momento; guarda las más atrevidas para cuando el ambiente ya esté cálido.
¿Lista para pasar del coqueteo al sexting? Nuestra guía sobre cómo hacer sexting te explica por dónde empezar.
Un mensaje coqueto no necesita palabras perfectas. Todo se reduce a cuatro decisiones sencillas.
Dejarlo con ganas de más es hacerle saber que lo deseas, pero guardarte parte de los detalles para después; así tendrá motivos para esperar tu próximo mensaje.
Pasa al siguiente paso solo cuando se note que disfruta el anterior, y detente donde te sientas bien.
“Guía de sexting para ella” va más allá, con lecciones para empezar poco a poco, provocar y crear expectativa. Empiezas con un plan personal según tus respuestas a unas preguntas.
Los mejores mensajes coquetos son breves, sinceros y hablan de él.
“Guía de sexting para ella” es un programa de la app The Coach for Her con 16 lecciones que lees a tu ritmo. Las lecciones van de los mensajes coquetos más sencillos a otros más intensos, y puedes quedarte en el nivel que te resulte cómodo.
Tres niveles para un primer mensaje: mostrarle que te fijaste en él, decirle que te causó efecto y, después, hacerle saber que quieres más.
Seis estilos, del más suave al más atrevido, pasando por el juguetón y el directo, y una forma sencilla de comprobar si un mensaje suena a ti.
Cómo insinuar que hay algo más y dejar que él te saque la siguiente pista.
Responde unas preguntas para recibir un plan personal. Las lecciones cubren los primeros mensajes coquetos, cómo provocar, cómo crear expectativa y cómo llevar el ambiente a la vida real.
¿Cómo coquetear con tu esposo por mensaje cuando casi todo lo que se escriben son pendientes y horarios? Empieza por mandarle uno que no tenga nada que ver con la casa. Después de años juntos, un esposo puede llegar a sentirse más útil que deseado, así que un mensaje que trate solo de él destaca. Hasta puedes convertirlo en juego: “Nueva regla: un mensaje al día que no sea de pendientes. El de hoy: te veías guapísimo esta mañana”. Un apodo de antes o una broma de cuando se conocieron funciona igual de bien.
Los mensajes sensuales para tu esposo no tienen que ser explícitos, y funcionan especialmente bien antes de que llegue a casa, cuando las noches tienden a ir en piloto automático. Un mensaje como “Cuando llegues, quiero diez minutos en el sillón contigo antes de la cena y los platos” le dice cómo te gustaría que empezara la noche sin prometer nada más. Luego cumple en persona: siéntate a su lado, deja el celular y alarga un poco el saludo. Cuando lo que haces coincide con lo que escribiste, él aprende que tus mensajes significan algo.
Si quieres llevar ese juego a la intimidad, nuestra lista de cosas nuevas para probar en la cama tiene ideas para explorar juntos.
Muchos hombres están acostumbrados a ser quienes dan el primer paso, así que un mensaje que muestra que has estado pensando en él puede significar más de lo que imaginas. Lo que suele llegarle es la prueba de que te causó efecto: no solo “te extraño”, sino qué extrañas exactamente y en qué momento se te vino a la mente. “En el autobús, acordándome de cómo me tomaste de la mano todo el camino a casa el domingo. Quería que lo supieras” le dice que ese momento se quedó contigo después de que terminó.
Con el reconocimiento pasa lo mismo. Decirle lo que disfrutaste, como “Me encantó lo relajada que me sentí contigo el sábado. Quiero repetir”, lo hace sentirse deseado, mientras que un mensaje sobre lo que debería hacer distinto suena a evaluación de desempeño. Y si quieres que dé el primer paso, díselo con claridad. Las indirectas se pierden fácilmente, y un “¿Nos vamos a la cama temprano esta noche?” sin rodeos no le deja nada que descifrar.
Para dar el primer paso cara a cara, lee nuestra guía sobre cómo tomar la iniciativa en la cama.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Ya sea que coquetees con alguien nuevo o con tu esposo, y que tu estilo sea tierno, divertido o atrevido, tu plan personal te muestra por dónde empezar.
Así cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“¡Me encanta esta app! Solo la tengo desde hace un par de semanas y ya noté muchísimos cambios en mí y en mi relación.”
“Hace poco empecé a usar The Coach (para ella) y hasta ahora estoy encantada. La información es educativa y también muy divertida.”
“Me ayudó mucho a aprender más sobre mi salud y a mejorar la intimidad con mi esposo. La recomendaría.”
“The Coach despertó mi mente a nuevas sensaciones e ideas en un nivel mucho más profundo y reflexivo, de verdad lo estoy disfrutando. Gracias”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
Haz que tu siguiente mensaje sea más claro. Algunos hombres no captan una indirecta simplemente porque no se dan cuenta de que lo era, o porque prefieren no dar nada por hecho antes que arriesgarse a equivocarse. Ser directa no significa ser explícita: “Por cierto, eso fue coqueteo” o “Me encantaría verte este fin de semana. Di que sí” le dice lo que está pasando sin perder la calidez.
Si quieres, sí. Quizá él esté acostumbrado a escribir primero, así que recibir un mensaje tuyo puede ser un cambio agradable. Que sea ligero y fácil de contestar, y mira cómo responde antes de mandar más.
No hay un número correcto. Un mensaje en el momento justo suele lograr más que muchos seguidos, y si coquetear empieza a sentirse como una obligación, está bien mandar menos y disfrutarlos más.
Avanza un paso pequeño en cada mensaje. Decirle que disfrutaste la noche anterior es coquetear; un mensaje largo sobre todo lo que sientes puede ser mucho para contestar de golpe. Si responde con calidez, puedes ir un poco más lejos la próxima vez. Desearlo no es estar desesperada, y una frase sencilla y sincera rara vez da esa impresión.
Responde con la misma energía y agrégale un poco, sin saltarte pasos. Si él te provoca, provócalo tú también; si te pregunta qué quisiste decir, dale un detalle más y espera su respuesta. El intercambio se mantiene divertido cuando los dos aportan algo.
Trata de no darle demasiadas vueltas. Puede que esté ocupado o que no se haya dado cuenta de que estabas coqueteando. Espera a que surja un buen momento en lugar de mandar varios mensajes seguidos, y si quieres darle un empujoncito, que sea en tono juguetón: “Voy a tomar tu silencio como admiración sin palabras”.
No. Los mensajes explícitos son opcionales: tú decides hasta dónde llegar y puedes mantener tus mensajes juguetones. Las lecciones también te ayudan a encontrar tu propio estilo, a provocar, a escribirle en situaciones cotidianas (por ejemplo, cuando está en el trabajo) y a llevar el ambiente del celular a sus momentos juntos.