Hacer sexting, o sextear, es enviar mensajes coquetos o sexuales a alguien que te atrae, y hacerlo bien tiene menos que ver con las palabras subidas de tono que con sonar a ti. Empieza con un mensaje breve y sincero: dile que te fijaste en él, que algo que hizo se te quedó en la cabeza o que tienes ganas de tenerlo más cerca. Después deja que la conversación crezca paso a paso, al ritmo que te resulte cómodo. Las fotos son opcionales y puedes parar cuando quieras. “Guía de sexting para ella”, un programa de la app The Coach for Her, te enseña todo esto en 16 lecciones, y puedes empezar con un plan personal.
Quiero mi planMuchas mujeres sienten deseo y aun así se bloquean cuando llega el momento de escribirlo. Es algo común y casi siempre tiene más que ver con el formato que con las ganas que le tienes.
Si prefieres dar el primer paso en persona, nuestra guía sobre cómo tomar la iniciativa en la cama te da ideas para hacerlo.
Un buen mensaje de sexting rara vez es el más explícito. Estos cuatro principios importan más que cualquier frase en particular.
El sexting se vuelve más fácil con la práctica. Estos pasos funcionan tanto si apenas empiezas a salir con alguien como si le escribes a tu esposo.
No necesitas los seis en una misma conversación. Muchas veces bastan los dos primeros para que empiece algo.
Si quieres acompañamiento en cada uno de estos pasos, “Guía de sexting para ella” te lleva por ellos en 16 lecciones, desde tu primer mensaje hasta el paso de la pantalla a la vida real. Respondes unas preguntas y recibes un plan personal.
El mejor mensaje no es el más atrevido. Es el que suena a ti.
“Guía de sexting para ella” es un programa de la app The Coach for Her con 16 lecciones que lees a tu ritmo. Sigue el Método SEXT en cuatro partes: la seguridad (tu comodidad, tu privacidad y tu ritmo), el contexto emocional (leer el momento que viven los dos), la excitación (hacer crecer el deseo) y la transición a la vida real.
Seis estilos, del suave y juguetón al directo y atrevido, y una prueba sencilla para saber si un mensaje suena a ti.
Cómo revelar un poco, guardarte el resto y aumentar la tensión de un mensaje al siguiente.
Por qué las fotos son opcionales, cómo decir que no sin arruinar el ambiente y qué dejar fuera de la imagen si decides enviar una.
Unas cuantas preguntas dan forma a un plan personal que te muestra por dónde empezar. Las primeras lecciones explican por qué el sexting puede resultar incómodo y por qué conviene empezar con mensajes sencillos; después vienen la provocación, las fantasías y el paso a la vida real.
¿Cómo se empieza un mensaje de sexting? Con algo cierto que revele un poco más de lo habitual. No tienes que abrir con nada sexual: dile que te acordaste de algo que hizo, o simplemente que has estado pensando en él. Frases como “No dejo de pensar en ti con esa camisa” o “Estuve en una reunión eterna y tú no salías de mi cabeza” son una forma fácil de empezar sin pedirle mucho a él ni a ti.
Si te responde con cariño, cuéntale un poco más, por ejemplo qué te gustaría que pasara la próxima vez que se vean. Si no capta la indirecta, un mensaje claro funciona mejor que una frase más atrevida: “Estoy coqueteando contigo, por si no se notaba”. Con tu esposo o una pareja de muchos años funcionan los mismos mensajes, y puede ayudar decirle qué tipo de noche quieres, por ejemplo: “¿Dejamos los celulares temprano esta noche? Te extrañé”.
Si el sexo se volvió poco frecuente en tu relación, nuestra guía sobre cómo recuperar la intimidad en la pareja propone formas de volver a sentirse cerca.
El sexting no tiene que incluir fotos. Las palabras, un audio o una pista de lo que estás pensando pueden bastar. Si te pide una foto y no quieres enviarla, puedes decir que no sin romper el ambiente: “Las fotos se quedan en mi celular esta noche. Mejor dime qué harías tú”. Si insiste después de que dijiste que no, eso ya no es coqueteo sino presión, y no tienes que darle explicaciones.
¿Deberías mandar nudes? Solo si de verdad quieres, y solo algo con lo que estarías tranquila si él lo guardara o si la relación terminara. Una vez enviada, una imagen puede capturarse, respaldarse o compartirse, prometa lo que prometa una app. Si decides enviar algo, una foto sugerente puede decir mucho sin mostrarlo todo, y puedes dejar fuera tu cara, tus tatuajes, tus marcas de nacimiento y cualquier cosa del fondo que muestre dónde estás.
Para hablar con él de lo que disfrutan y de sus límites, prueba nuestras preguntas íntimas para parejas.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Ya sea que te bloquees antes de escribir, que te preocupe decir demasiado o que quieras mantener un tono juguetón, puedes empezar con un plan personal basado en tus respuestas a unas preguntas.
Así cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“Todavía estoy en el camino, pero ya me siento más consciente y me comunico mejor con mi pareja.”
“¡Fue información excelente y me ha ayudado de muchísimas maneras! Estamos más unidos y más cómodos que nunca, y tengo muchísima más confianza.”
“Me ayudó mucho a aprender más sobre mi salud y a mejorar la intimidad con mi esposo. La recomendaría.”
“Me ayuda a entenderme mejor, no solo en lo emocional, sino también en cómo me relaciono con los demás. Me gusta que todo esté dividido en lecciones pequeñas y sencillas, así no resulta abrumador.”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
A muchos sí, aunque no a todos les gusta el mismo tipo de mensaje. Lo que más suele llegarle a un hombre es sentirse deseado: saber que pensaste en él sin que te lo pidiera. Algunos reaccionan más al deseo directo y otros a la provocación o a los cumplidos, así que fíjate en qué le llama la atención y, en un momento relajado, pregúntale qué mensajes le gustan más.
Sentirte incómoda suele significar que estás haciendo algo nuevo, no que lo hagas mal. La timidez incluso puede ser un estilo propio: empieza con mensajes cortos que te resulte cómodo enviar, como decirle que te gustó algo que hizo. Incluso puedes admitir los nervios: “Te confieso que me estoy sonrojando mientras escribo esto” también es coquetear.
Dile que no con claridad y amabilidad; basta con decirlo una vez y no necesitas explicar más. Si sigue insistiendo, deja la conversación: la presión repetida después de un no es una señal que hay que tomar en serio. Con alguien que disfruta tus mensajes sin intentar sacarte algo más, es mucho más fácil relajarte.
Cuando la atracción es mutua y te sientes cómoda con él. Si están empezando a salir, no hay un momento fijo: puede bastar un mensaje ligero y coqueto después de una buena cita. Al principio, mantenlo sugerente más que explícito y deja que sus respuestas te muestren si quiere ir más lejos.
Empieza con algo de su vida en pareja: un recuerdo, algo que él hizo esta semana o lo que te gustaría esta noche. Entre parejas de muchos años los mensajes suelen volverse prácticos, así que un solo mensaje coqueto durante el día puede cambiar el tono. Si te preocupa que cualquier insinuación se tome como una promesa de sexo, dile cómo te gustaría que fuera la noche: cercana y sin prisas.
Dilo de forma sencilla, por ejemplo: “Aquí lo dejo, pero me gustó”. Un mensaje coqueto no crea ninguna obligación, y puedes parar aunque tú lo hayas empezado. Si quieres tomarte un descanso del sexting por un tiempo, díselo; si lo que te cansa son los mensajes y no él, explícaselo para que no tome tu silencio como un rechazo.
No. Las lecciones sirven para cualquier relación: varias hablan de parejas de muchos años y dos dedican un apartado al inicio de una relación, así que puedes seguir el programa tanto si llevan años juntos como si acabas de empezar a salir con alguien.