En promedio, las parejas casadas tienen relaciones sexuales alrededor de una vez por semana. En la General Social Survey, una gran encuesta de Estados Unidos, los adultos casados o que vivían en pareja dijeron tener relaciones unas 55 veces al año en 2014. Ese promedio reúne a parejas muy distintas, y no hay una cifra que debas alcanzar. Lo que más importa es si a los dos les parece bien la frecuencia con la que tienen sexo y cómo manejan los momentos en que no quieren lo mismo. “Camino al deseo”, un programa de la app The Coach for Her, te ayuda a entender tu propio deseo y a hablarlo con tu pareja.
Muéstrame por dónde empezarEl promedio de una vez por semana también cambia con el tiempo: en la misma encuesta, las parejas dijeron tener relaciones con menos frecuencia que en los años noventa, y la frecuencia baja con la edad. Estas son algunas de las cosas que marcan el ritmo de una pareja; muchas veces influyen varias a la vez.
Además, en muchas mujeres el deseo funciona distinto de lo que se suele creer: a menudo aparece cuando las caricias y la cercanía ya empezaron, no antes. A esto se le llama deseo responsivo.
No hay una cifra correcta. En vez de fijarse una meta, conviene tener presentes estas cuatro ideas.
Si la frecuencia con la que tienen relaciones se volvió motivo de tensión, o si simplemente quieres más cercanía, estos pasos pueden ayudarte a encontrar con tu pareja un ritmo con el que los dos se sientan bien.
No hace falta probarlos todos a la vez. Empieza por el que te parezca más fácil.
Si prefieres hacerlo con una guía, “Camino al deseo” trata las diferencias de deseo en la pareja, cómo programar momentos de intimidad y cómo hablar de sexo, con prácticas para hacer juntos. Un quiz breve es el primer paso hacia tu plan personal.
Importa menos cuántas veces tienen sexo que cómo se siente y si pueden hablarlo.
“Camino al deseo” es un programa de cinco semanas de la app The Coach for Her. Lo sigues a tu ritmo, con lecciones cortas y prácticas diarias. Primero se enfoca en tu propio deseo y luego te ayuda a entender el de tu pareja y a encontrar nuevas formas de conectar.
Las lecciones te ayudan a entender qué enciende y qué apaga tu deseo, cómo lo afecta el estrés y por qué, en muchas mujeres, el deseo llega con la cercanía.
Las lecciones sobre las diferencias de deseo te ayudan a verlas como algo que resolver juntos y no como culpa de nadie, con ideas para negociar y para programar tiempo en pareja.
Prácticas de conversación abierta y de escucha activa, además de charlas regulares sobre cómo están los dos, te ayudan a decir lo que quieres y a escuchar lo que necesita tu pareja.
Unas pocas preguntas bastan para armar tu plan, y puedes empezar por tu cuenta, se sume o no tu pareja.
Es común que uno de los dos quiera tener relaciones más seguido que el otro, y puede ser cualquiera: tú o tu pareja. Tener distintos niveles de deseo no es un trastorno ni una señal de que la relación esté fallando. Aun así, puede doler: quien quiere menos puede sentir presión o que no está a la altura, y quien quiere más puede sentir rechazo.
Si una vez por semana no te basta, plantéalo como algo que te gustaría y no como un reproche, y pregúntale a tu pareja qué le daría más ganas: menos estrés, más tiempo, otra forma de empezar. Si eres tú quien quiere menos, quizá notes que el deseo aparece una vez que empiezan, en un ambiente relajado y sin la presión de llegar hasta el final. Acordar que cualquiera de los dos puede parar cuando quiera hace más fácil decir que sí a empezar.
Si quieres ser tú quien dé el primer paso más seguido, lee nuestra guía sobre cómo tomar la iniciativa en la cama.
Muchas parejas pasan semanas o meses sin tener relaciones: cuando llega un bebé, durante una enfermedad o en una época de estrés. Si a los dos les parece bien, no hay nada que arreglar. Si a uno de los dos le molesta, mira primero qué cambió: el estrés, el sueño, la salud, un conflicto o simplemente la falta de tiempo a solas.
Si el sexo se volvió doloroso, si tu deseo bajó de golpe o después de empezar un medicamento nuevo, o si notas cambios en torno a la menopausia, habla con un médico. Si la tensión por el sexo vuelve una y otra vez, una terapia de pareja puede ayudarles a hablarlo.
Si lo que se apagó es tu propio deseo, lee por qué puedes perder las ganas de tener relaciones.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Quizá quieras sentir más deseo, acortar la distancia entre lo que quieren tú y tu pareja o hablar de sexo con más facilidad. Un quiz breve te lleva a un plan personal que te muestra por dónde empezar.
Así cuentan su experiencia algunas de ellas (reseñas traducidas del inglés).
“El sexo y el deseo, en particular, son áreas que quiero mejorar en mi vida personal con mi pareja. Por primera vez no me siento fuera de lugar, y me di cuenta de que casi todo lo que me costaba es en realidad bastante normal.”
“Muy accesible. Nunca había usado una app así, pero siento que me dio perspectiva sobre mi propio cuerpo y mejoró la intimidad. Educativa y entretenida, la estoy disfrutando.”
“La app The Coach me pareció muy informativa. De verdad me ayudó a aprender más sobre mi salud y sobre cómo mejorar la intimidad con mi esposo. La recomiendo”
“Estoy súper impresionada con lo bien explicado que está todo, las prácticas son suaves, relajadas, nada se presiona ni se fuerza. Honestamente es mucho más de lo que esperaba ❤️”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una especialista en ginecología y obstetricia.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
Más o menos una vez por semana. En la General Social Survey de Estados Unidos, los adultos casados o que vivían en pareja reportaron alrededor de 55 relaciones sexuales al año en 2014, según un análisis publicado en 2017 en la revista Archives of Sexual Behavior. Era menos que en los años noventa.
Sí. Una vez por semana está cerca del promedio de las parejas casadas, y la investigación sugiere que, entre las personas con pareja, tener sexo más de una vez por semana no se asocia con más felicidad. Tener relaciones con menos frecuencia también puede ser normal, siempre que a los dos les parezca bien.
No es una obligación. Algunas parejas eligen tener relaciones con regularidad para mantener la cercanía, aunque al principio no tengan muchas ganas, porque en su caso el deseo aparece una vez que empiezan. Pero nunca debería ser sexo que no quieras: si empieza a parecerte una obligación, háblalo y busquen otras formas de estar cerca.
Puede funcionar. Una noche planeada quita las dudas sobre cuándo va a pasar, y eso puede aliviar la presión en uno y la sensación de rechazo en el otro. Funciona mejor cuando ese tiempo es para estar juntos y el sexo es una posibilidad, no una obligación.
Dilo con cariño y sin reproches. Hablen de lo que quiere cada uno y por qué, y busquen un acuerdo que les dé algo a los dos: más tiempo juntos, otra forma de empezar o más cercanía sin sexo. Si no logran encontrarlo, una terapia de pareja puede ayudar.
Sí. En los datos de encuestas de Estados Unidos, las personas de veintitantos años reportan tener sexo mucho más seguido que las de sesenta y tantos. La salud, las hormonas, los hijos y el tiempo de relación influyen, y una cifra más baja no tiene por qué significar una vida sexual menos satisfactoria.
No. Gran parte del trabajo inicial trata sobre tu propio deseo, tu cuerpo y el estrés, y puedes hacerlo sola. Las lecciones para la pareja, como planear tiempo juntos y hablar de sexo, te esperan para cuando tú y tu pareja se sientan listos.