Se habla de diferencia de deseo sexual en la pareja cuando uno de los dos quiere tener sexo más seguido que el otro. Es muy común en las relaciones largas y no significa que alguno de los dos tenga un problema. El estrés, los conflictos sin resolver, los cambios hormonales y las etapas exigentes, como la llegada de un bebé, suelen agrandar la brecha. Lo que ayuda es verla como algo que comparten, no como la culpa de uno solo. “Camino al deseo”, un programa de la app The Coach for Her, te ayuda a entender tu propio deseo y a trabajar esa diferencia junto con tu pareja.
Muéstrame por dónde empezarPocas parejas quieren tener sexo exactamente con la misma frecuencia, y la diferencia entre los dos puede crecer o reducirse con los años. Varias cosas pueden crearla o agrandarla.
No existe una cantidad correcta de sexo para una pareja. Si te da curiosidad saber qué es lo habitual, lee nuestra guía sobre con qué frecuencia tienen relaciones las parejas casadas.
Cuando no quieren tener sexo con la misma frecuencia, es fácil empezar a ver al otro como el problema: uno parece frío y el otro, insistente. Ninguna de esas etiquetas es justa.
Una diferencia de deseo duele sobre todo cuando se vuelve un círculo vicioso: uno propone, el otro dice que no, y cada vez los dos se sienten peor. Para salir de ahí, conviene trabajarlo en equipo en lugar de discutir quién tiene la razón.
Empiecen por una o dos de estas ideas y vuelvan a hablar del tema de vez en cuando, porque el deseo cambia con el tiempo.
Si quieres un método, “Camino al deseo” te da lecciones sobre la diferencia de deseo, el estrés y cómo hablar de sexo, además de prácticas diarias que puedes hacer sola o con tu pareja. Un quiz breve es el primer paso hacia tu plan personal.
Una diferencia de deseo es algo que pueden trabajar juntos, no un veredicto sobre ninguno de los dos.
“Camino al deseo” es un programa de cinco semanas de la app The Coach for Her, con lecciones cortas y prácticas diarias que sigues a tu ritmo. Primero se centra en tu propio deseo y después en tu pareja y en lo que pueden construir juntos.
Descubre qué te excita y qué te frena, cómo te afecta el estrés y por qué a veces el deseo llega después de la cercanía y no antes.
Las lecciones sobre la diferencia de deseo explican los dos papeles, qué los alimenta y cómo hablar de ellos sin acusaciones.
Aprende qué influye en el deseo de los hombres, desde el estrés y la salud hasta la presión por el desempeño, y cómo ideas como “los hombres siempre tienen ganas” complican las cosas.
Unas pocas preguntas dan forma a tu plan. Puedes empezar por tu cuenta, se sume o no tu pareja.
Si tu esposo quiere tener relaciones todos los días y tú no, un abrazo puede empezar a sentirse como una propuesta, y evitar el contacto puede parecer más fácil que volver a decir que no. La presión baja todavía más el deseo, así que conviene separar primero el cariño del sexo.
Dile qué haría que el sexo te resultara más atractivo: más descanso, más ayuda en la casa, tiempo para entrar en ambiente, caricias que no tengan que llevar a nada más. En muchas mujeres el deseo crece cuando la cercanía ya empezó. Si estás abierta al contacto, acordar que cualquiera de los dos puede parar cuando quiera hace más fácil empezar. Decir que no al sexo que no quieres siempre está bien.
Si perdiste las ganas de tener sexo en general, no solo con él, lee nuestra guía sobre por qué puedes perder las ganas de tener relaciones.
Si tu esposo ya no quiere tener relaciones, o las quiere mucho menos que tú, trata de no tomarlo como un juicio sobre ti. El deseo de los hombres también baja con el estrés, el cansancio, la depresión, los conflictos y la rutina, y el miedo a no tener una erección o a no durar lo suficiente lleva a algunos hombres a evitar el sexo. La baja de testosterona, enfermedades como la diabetes y algunos medicamentos pueden reducir la libido, y la idea de que los hombres siempre tienen ganas hace que a muchos les cueste más admitirlo.
Saca el tema en un momento tranquilo y empieza por lo que extrañas, por ejemplo: “Extraño sentirme cerca de ti y me gustaría entender cómo estás”. Propón momentos de cercanía sin la expectativa de tener sexo, para que no se sienta puesto a prueba. Si su deseo bajó de golpe o va acompañado de problemas de erección, poca energía o desánimo, anímalo a ver a un médico; si la conversación no avanza, un terapeuta de pareja o un terapeuta sexual puede ayudarlos.
Si quieres acercarte a él sin presionarlo, lee nuestra guía sobre cómo tomar la iniciativa en la cama.
De una encuesta a usuarios de The Coach que terminaron sus primeras cuatro semanas:
Quizá quieras entender tu propio deseo, dejar de discutir por el sexo o volver a sentirte cerca de tu pareja. Unas preguntas te llevan a un plan personal que te muestra por dónde empezar.
Así cuentan su experiencia (reseñas traducidas del inglés).
“El sexo y el deseo, en particular, son áreas que quiero mejorar en mi vida personal con mi pareja. Por primera vez no me siento fuera de lugar, y me di cuenta de que casi todo lo que me costaba es en realidad bastante normal.”
“Me ayuda a entenderme mejor, no solo en lo emocional, sino también en cómo me relaciono con los demás. Me gusta que todo esté dividido en lecciones pequeñas y sencillas, así no resulta abrumador.”
“Me ayudó mucho a aprender más sobre mi salud y a mejorar la intimidad con mi esposo. La recomendaría.”
“Estoy súper impresionada con lo bien explicado que está todo, las prácticas son suaves, relajadas, nada se presiona ni se fuerza. Honestamente es mucho más de lo que esperaba ❤️”
The Coach trabaja con investigadores clínicos, terapeutas sexuales certificados y profesionales de la salud, entre ellos una uróloga y una ginecóloga obstetra.
Dra. Jessica Yih
Uróloga y directora de salud sexual femenina e infertilidad masculina en la Universidad de California en Irvine.
Dra. Kirti S. Patel
Ginecobstetra certificada y conductora de The Gynarchy, un pódcast de salud femenina.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Dr. Gary Shlifer
DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.
Dr. Joshua Roland
MD, especialista en medicina del sueño e instructor clínico en la Escuela de Medicina David Geffen, UCLA.
La discrepancia de deseo sexual es el término que usan los terapeutas cuando dos personas difieren en la frecuencia o la intensidad con que quieren tener sexo. Es otra forma de llamar a la diferencia de deseo en la pareja, y describe a la pareja, no un trastorno de uno de los dos.
Sí. Dos personas rara vez quieren tener sexo exactamente con la misma frecuencia, y la diferencia suele cambiar con el estrés, la salud y las etapas de la vida. Vale la pena trabajarla cuando genera tensión, presión o distancia entre ustedes.
Háblalo en un momento tranquilo, sin culpar a ninguno de los dos. Dile qué haría que el sexo te resultara más atractivo. Después, acuerden momentos de cercanía que no tengan que terminar en sexo y busquen un arreglo que le dé algo a cada uno, como apartar una noche a la semana para los dos. Nunca tienes que tener sexo si no quieres.
Es tener sexo sin ganas, por compromiso, para mantener la paz o evitar una pelea. Puede calmar la tensión una noche, pero con el tiempo hace que el sexo se sienta como una tarea y que cueste todavía más sentir deseo. Elegir empezar con caricias que sí quieres, sabiendo que puedes parar, es otra cosa.
Sí, puede mejorar. Cuando baja el estrés, se hablan los conflictos y el sexo llega con menos presión, la diferencia puede reducirse. No necesitan tener el mismo deseo, solo un acuerdo que a los dos les parezca justo.
Si hablar de sexo siempre termina en pelea, si uno de los dos se siente presionado o rechazado casi todo el tiempo o si se va acumulando resentimiento, un terapeuta de pareja o un terapeuta sexual puede ayudar. Si el deseo de alguno bajó de golpe, vayan primero al médico para descartar una causa médica.
Sí. Gran parte del trabajo inicial se centra en tu propio deseo, tu cuerpo y tu estrés, y puedes hacerlo sola. Más adelante, unas lecciones explican qué influye en el deseo de los hombres, y las prácticas en pareja, como planear tiempo juntos o hablar de sexo, están ahí para cuando los dos se sientan listos.