Fuga venosa:
la sangre entra bien y el cierre no aguanta

Una erección no se decide cuando la sangre entra. Se decide justo después, cuando algo tiene que impedir que se vaya. Dos cilindros de tejido esponjoso se llenan a presión, y esa presión comprime contra ellos una funda de venas: mientras esa funda aguanta, no se devuelve nada. Cuando deja de aguantar, la erección empieza bien y a los pocos minutos ya se está yendo. Cuando el que falla es ese cierre, el nombre clínico es fuga venosa. De todo ese mecanismo, una sola parte es músculo. El resto es de un consultorio.

Pregunta antes de apretar
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Qué es una fuga venosa

Una fuga venosa es una falla en el mecanismo que retiene la sangre dentro del pene. La sangre entra con normalidad y se escapa antes de tiempo, así que la erección se logra y no se sostiene. Su nombre completo es fuga venosa peneana. No se diagnostica por síntomas: se confirma con un estudio de imagen que pide y lee un urólogo.

Los hombres que llegan a este nombre suelen contar la misma escena. Arranca bien. Hay unos minutos en que todo está donde debe estar, y después la erección empieza a irse sola, con el estímulo intacto y sin que haya pasado nada. Eso no es un diagnóstico: hay más de una razón por la que una erección se pierde a los pocos minutos, y varias no tienen que ver con las venas. Es el patrón que hace que un urólogo pida el estudio.

Y una aclaración para quien llegó buscando otra cosa. “Cómo mejorar la circulación en el pene” y “cómo mejorar la circulación del pene” son la misma pregunta escrita de dos maneras, y casi siempre apuntan a este mismo mecanismo. La circulación general —la de todo el cuerpo— se revisa con un médico y no se entrena con contracciones. Y si la pregunta es cómo mejorar la circulación sanguínea en el pene, lo único que responde a un entrenamiento es el tramo final: el que impide la salida, no el que abre la entrada. Cuando alguien dice que no llega sangre al pene, casi siempre está describiendo lo contrario: llega, y se va antes de tiempo.

Fuga venosa: la parte que sí se entrena, dentro de Manténlo Duro

El estudio, el nombre y lo que se pueda hacer a partir de ahí siguen siendo de un consultorio. Aparte de eso está el trabajo sobre el único músculo que participa en retener la sangre, ordenado y decidido antes de que empieces a apretar. Manténlo Duro es el programa de The Coach para la erección, y esto es lo que dentro de él le toca a un músculo.

Paso 01

La app The Coach mostrando el plan de hoy, con las prácticas del día.

Antes de la primera contracción

Toma menos tiempo del que crees: unas preguntas sobre cómo se comporta tu erección, qué notas al orinar y qué tan tenso sientes todo ahí abajo. De ahí sale con cuál de las dos versiones empiezas, la que suelta o la que aprieta.

Paso 02

La app The Coach durante una práctica de piso pélvico guiada.

Lo de hoy no lo decides tú

Cada día llega con su práctica ya elegida y guiada de principio a fin, de diez a veinte minutos en total. La comodidad es lo de menos. Lo que importa es que un hombre con un diagnóstico encima tiende a hacer de más, y aquí la cantidad no la pones tú.

Paso 03

La app The Coach con una lección en video del programa Manténlo Duro.

Y cambia cuando tú cambias

Si las respuestas dicen que el piso pélvico está tenso, las primeras tres semanas son de soltar y la fuerza espera su turno. Los Kegel inversos se suman al final del trabajo diario cuando termina la primera semana de entrenamiento. Cuál de los dos caminos te toca no lo decidimos nosotros: lo deciden tus respuestas.

Ningún ejercicio cierra una vena.

Lo que hace el piso pélvico es otra cosa: comprime desde abajo las venas por donde la sangre se devuelve, mientras hay erección. Si está débil, comprime poco. Si está tenso, hay que soltarlo antes de pedirle fuerza. Cuál de los dos casos es el tuyo se pregunta antes de la primera sesión, no después de tres semanas perdidas.

Aclara cuál es el tuyo

Fuga venosa: síntomas, y las causas que hay detrás

“Fuga venosa: causas” y “fuga venosa: síntomas” se escriben casi igual y no son la misma pregunta. El síntoma casi siempre es el mismo: empieza bien y no se sostiene. Las causas detrás no son una sola, y estas cuatro son las que importan aquí.

  1. El cierre mismo. Las venas de la funda exterior tienen que quedar comprimidas mientras dura la erección. Si esa compresión no se mantiene, la sangre encuentra por dónde volver y el resto del mecanismo puede estar perfecto: entra igual, se va antes. Ese es el hecho que da nombre a todo lo demás.
  2. Un piso pélvico débil. Cuando ese músculo no tiene fuerza, no alcanza a frenar la salida. El curso que hay detrás del programa lo señala como la razón más frecuente de los problemas de erección en hombres. No dice que sea la tuya: dice por dónde conviene empezar a mirar.
  3. Un piso pélvico tenso. El caso contrario y el que más se confunde. Un músculo demasiado tenso puede apretar la arteria en lugar de las venas, así que el problema se traslada a la entrada. Desde afuera se parece bastante a la debilidad, y el trabajo que pide es el opuesto.
  4. Lo que agrega un estudio. Lo que se siente de noche lo producen varias causas distintas, y ninguna se distingue de las otras por ahí. Una imagen separa lo que una noche no separa. Por eso el nombre llega desde un consultorio y no desde un buscador.

Tres de las cuatro se parecen entre sí y piden cosas distintas. Esa es toda la razón por la que aquí nada empieza con una contracción.

Fuga venosa: tratamiento, y por qué aquí no vas a encontrar uno

El tratamiento de la fuga venosa, tal como usa esa palabra una clínica, es la lista de una clínica: qué se puede intentar, con qué riesgo y con qué expectativa. Esa lista te la da un urólogo con tus estudios delante. Quien busca “fuga venosa peneana tratamiento” está buscando exactamente eso, y eso le toca a un urólogo, no a nosotros. No lo resumimos aquí porque resumirlo sería opinar sobre un caso que no vimos.

Después viene la otra pregunta, la que se escribe tal cual: cómo curar la fuga venosa naturalmente. La respuesta corta es que no se puede. Un músculo entrenado aprieta más fuerte desde afuera; no repara la pared de una vena, y nada de lo que hagas en tu casa la repara.

No hay remedio casero ni solución de internet para una vena que no cierra, y quien te prometa una está vendiendo algo. Sí existe una parte del mecanismo que responde a un entrenamiento, y conviene decir de una vez hasta dónde llega: aprieta más, aguanta más tiempo, y no repara nada.

Con un diagnóstico encima, la tentación es apretar todo el día.

Y es justo al revés. Un piso pélvico al que le exiges sin descanso se queda tenso, y uno tenso puede apretar la arteria en lugar de ayudar al cierre: entra menos sangre, que es el problema contrario al que viniste a resolver. Lo que el programa pide son una o dos veces al día, con descanso de verdad —y antes de eso, saber cuál de los dos casos es el tuyo, el débil o el tenso.

Afloja si está tenso

Las señales de que primero toca soltar y no apretar

Estas son parte de las preguntas que el programa hace antes de mandarte a entrenar fuerza. No preguntan por tu erección: preguntan por tu vejiga, tu intestino y lo que te molesta al sentarte, porque ahí es donde un piso pélvico tenso se delata.

01Señal
Dolor en la pelvis. Al fondo, en el perineo o alrededor, con o sin sexo de por medio. Es la señal más clara de que apretar no va primero.
02Señal
El chorro tarda en salir, o sale lento. Hay una espera antes de que empiece, o sale con menos presión de la que recuerdas.
03Señal
La sensación de no vaciar del todo. Terminas de orinar y queda la impresión de que todavía falta. También cuenta si tienes que pujar para que salga.
04Señal
Ganas urgentes, o demasiado seguidas. Ir muchas veces al día, o llegar corriendo cada vez. Un músculo que no sabe soltar está metido en eso más de lo que parece.
05Señal
Molestia al estar sentado un rato. Después de un rato sentado, molesta o duele ahí abajo. Es de las que más se normalizan y menos se cuentan.

Ninguna de esas preguntas la inventamos nosotros: son las que hace el programa antes de dejarte apretar nada. Un sí manda a soltar durante las primeras tres semanas; ningún sí manda directo a la fuerza. Y si además hay dolor, eso va a un consultorio antes que a una sesión.

Hasta dónde llega un entrenamiento de piso pélvico

Fuera de su alcance

Reparar la pared de una vena que un estudio vio abierta.
Sustituir al estudio: sin imagen, todo esto sigue siendo una sospecha.
Resolver algo que empezó después de una cirugía pélvica o una lesión.
Servir cuando lo que falla es la entrada de sangre y no la retención.

Dentro de su alcance

Comprimir las venas del pene con más fuerza de la que tienes hoy.
Sostener esa compresión más tiempo antes de ceder.
Aflojar un piso pélvico tenso, que es el caso en el que apretar lo empeora.
Bajar lo que aporta la ansiedad, que corre en las mismas sesiones y no sale en ninguna imagen.

Lo que sientes no distingue una cosa de la otra; eso lo hace un estudio. Hoy se decide una sola cosa: si esa parte que sí responde se entrena o se deja quieta.

Entrar, entra. El que falla es el cierre.

Qué papel tiene el piso pélvico en una fuga venosa

De todo el mecanismo, esta es la única pieza que se mueve cuando tú lo decides. Hace menos de lo que esperas y más de lo que parece, y las dos cosas importan.

Comprime las venas desde abajo

Es un músculo voluntario, como el bíceps: responde a que lo uses. Su parte en la erección es sostener el cierre desde abajo mientras dura, y es la única parte de todo el mecanismo que se puede entrenar.

Débil, no retiene

Un piso pélvico sin fuerza no alcanza a frenar la salida, y esa es la parte que se entrena. Al lado corre la cabeza: después de la primera noche mala, lo que uno piensa mientras está pasando empieza a pesar, y el curso lo trabaja en las mismas sesiones. Eso tampoco sale en un estudio de imagen.

Tenso, empeora

El orden importa más que las ganas: si las señales dicen que el músculo está tenso, el programa manda soltar antes que apretar, y no al revés. Empezar por la fuerza en ese caso es empujar el problema hacia el otro extremo.

Entrenado, aprieta más —y no repara nada

Un músculo trabajado comprime con más fuerza y aguanta más tiempo. Eso es real y es lo mismo que le pasa a cualquier músculo que entrenas. Lo que no hace, por mucho que lo entrenes, es reparar el tejido de una vena que un estudio encontró abierta.

Fuga venosa: ejercicios, y hasta dónde llega cada uno

No hay ejercicios para fuga venosa en el sentido en que se entiende la frase: ningún movimiento cierra una vena, ni desde afuera ni desde adentro. Lo que hay son ejercicios de piso pélvico, que trabajan la única pieza del mecanismo hecha de músculo. La diferencia no es de matiz: es la distancia entre entrenar y reparar. Son pocos y no son secretos. Lo que cambia el resultado es cuándo entra cada uno.

  1. Apretar y soltar del todo. Contraes hacia adentro y hacia arriba, aguantas y después sueltas por completo. Se aprende en un minuto. Soltar cuenta tanto como apretar, y es lo que suele quedar a medias, con el músculo a medio camino de vuelta.
  2. Estirar, si está tenso. Cuando el piso pélvico está tenso, lo primero no es fuerza. El programa dedica las primeras tres semanas a soltar y estirar, y la contracción entra cuando la tensión cede. Empezar al revés es entrenar semanas enteras contra ti mismo.
  3. Una o dos veces al día, con descanso. Entrenarlo todo el día no acelera nada y sí lo deja rígido, que es exactamente el estado que empuja el problema hacia el otro extremo. El resto del día no es entrenamiento y no tiene que serlo.

Un mecanismo que está justo en el límite puede aguantar más con un músculo trabajado detrás. Uno que ya falló no se vuelve hermético por entrenar. Las dos frases son verdad a la vez, y cuál de las dos es la tuya no lo decide un entrenamiento.

Qué contestaron los usuarios a las cuatro semanas

De una encuesta a usuarios de The Coach que completaron sus primeras cuatro semanas:

58%
Se sintieron con más control durante el sexo
55%
Dijeron que el sexo se volvió mucho más satisfactorio
39%
Reportaron una libido más alta
41%
Tuvieron sexo con más frecuencia

Esos números no dicen nada sobre una vena.

Miden lo que reportaron hombres que entrenaron cuatro semanas: control, satisfacción, frecuencia. Sobre una fuga venosa no dicen nada y no podrían. Aquí se acumulan semanas, no noches sueltas.

Suma semanas, no noches

Lo que dicen los hombres que ya llevan semanas

Reseñas de usuarios de The Coach, traducidas del inglés.

“Este programa me ayudó a tener una erección más firme sin pastillas. Yo no tengo problemas de eyaculación precoz; lo que me pasa es que no logro eyacular durante la penetración, pero ese tema va aparte de este programa. Hay que hacerlo todos los días y no hay solución rápida: todo lo que tiene que ver con el cuerpo toma tiempo, así que sigue con él.”

Anthony Dang

“Ya empezaba a creer que mi vida sexual estaba en la puerta de salida. […] Cuando dejé de entrenar, mi poder se fue rápido. The Coach me devolvió mi poder y mi confianza, que es la parte más grande del problema.”

Buffjudd

“Llevo unas tres o cuatro semanas usando la app de The Coach y de verdad me impresiona. La app es muy fácil de seguir. Los ejercicios diarios de piso pélvico (Kegel) son cortos, de solo cinco a diez minutos cada uno, y están bien repartidos: una sesión por la mañana y otra por la noche. Eso hace que sea muy fácil mantener la constancia sin sentirte abrumado.”

Muzzamil Javed

“Apenas empecé este curso y ya en la primera parte he aprendido muchísimo. Se nota que todos están tratando de ayudar de verdad a los hombres que pasan por disfunción eréctil o por temas de salud mental parecidos. No todo lo que te frena, temporal o permanentemente, está en la parte física.”

themackstar

Con quiénes decidimos dónde se acaba un entrenamiento

Construimos cada programa con investigadores, terapeutas y médicos de salud sexual, entre ellos urólogos en ejercicio y fisioterapeutas especializados en salud pélvica masculina. Trabajamos con ellos para fijar dónde se acaba un entrenamiento y dónde empieza una consulta; por eso hay tantas frases que empiezan por “esto no”.

Gerard Greene

Fisioterapeuta especialista en salud masculina y profesor titular en la Universidad de Coventry.

Dra. Susie Gronski

Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.

Natalie Goldberg

Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.

Dra. Amy Pearlman

Uróloga certificada, especializada en bienestar sexual masculino, desempeño y salud hormonal.

Dr. Justin Houman

MD, urólogo formado en UCLA y especialista en salud reproductiva masculina, enfocado en salud sexual.

Cameron Fraser

El coach sexual para hombres líder de Australia, especializado en bienestar sexual masculino y desempeño.

Ben Greenfield

Triatleta, trece veces Ironman, autor superventas y experto reconocido en salud, estado físico y desempeño.

Dr. Gary Shlifer

DO, médico internista certificado, especializado en medicina preventiva, nutrición y antienvejecimiento.

Cuándo esto es del médico y no de un entrenamiento

Cuatro situaciones en las que lo que falta no es constancia.

  1. Dolor. En la pelvis, en el perineo o en los genitales, mientras entrenas o después. Ahí se corta la sesión y se consulta; no se aguanta a ver si cede. Hay cuadros de dolor pélvico y de origen nervioso que desde afuera se parecen a esto y no se atienden igual.
  2. Empezó después de una cirugía o una lesión. Una cirugía de próstata, una operación en la pelvis, un golpe. Eso es rehabilitación, tiene su propio camino y lo acompaña un fisioterapeuta de piso pélvico. Después de esa cirugía el curso manda mucho trabajo sobre la parte delantera del piso pélvico, y ese plan lo arma alguien que vio tu caso.
  3. Semanas de trabajo y ningún cambio. Si entrenaste en serio y no se movió nada, apretar más fuerte no es la conclusión útil. La conclusión útil es que alguien confirme si estás contrayendo el músculo que crees que estás contrayendo.
  4. Un cambio nuevo que no se detiene. Algo que apareció hace poco y empeora cada mes es una pregunta para un médico antes que para nadie más, y con más razón si el pene cambió de forma o se curvó.

Nada de esto es motivo para abandonar el entrenamiento. Es motivo para que alguien mire primero, con el estudio delante. Después se decide qué se entrena.

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Fuga venosa: las preguntas que llegan después del diagnóstico

¿Qué es una fuga venosa?

Es una falla en la retención: la sangre llega bien y se devuelve antes de tiempo. La erección se consigue y después no hay con qué sostenerla. Su nombre completo es fuga venosa peneana. Es un hallazgo de imagen, no una conclusión que se saque de lo que uno siente.

¿Cuáles son los síntomas de una fuga venosa?

El más citado es una erección que arranca bien y se pierde a los pocos minutos, con estímulo de por medio y sin nada que lo explique en el momento. También suele contarse que a veces se recupera y se vuelve a ir. Ninguno de esos síntomas es exclusivo de una fuga venosa, y por eso ninguno alcanza: varias causas distintas se ven igual desde adentro.

¿Se puede curar la fuga venosa?

No con ejercicios, y no en tu casa. Una vena que un estudio vio abierta no se cierra entrenando, tomando algo ni cambiando de postura. Lo que puede o no puede hacerse en un caso concreto lo dice un urólogo con la imagen delante, y esa conversación no ocurre aquí. Lo único que ofrecemos es entrenamiento del piso pélvico, que es otra cosa y lo decimos así de claro.

¿Los ejercicios de Kegel sirven para la fuga venosa?

Sirven para una parte concreta y para nada más: el piso pélvico comprime las venas del pene desde abajo, y entrenado comprime con más fuerza y durante más tiempo. Eso puede notarse cuando el mecanismo está justo en el límite. No repara tejido y no sustituye a un estudio. Dónde está el músculo y cómo se comprueba lo vemos por separado en nuestra guía sobre el piso pélvico en hombres.

¿Cómo mejorar la circulación en el pene?

Conviene separar dos cosas que la pregunta junta. La circulación general es asunto de un médico y no se entrena con contracciones. Del tramo local, lo único que responde a un entrenamiento es la retención: el piso pélvico aprieta las venas por donde la sangre se devuelve. Todo lo que prometa “abrir” la entrada con algo que se compra o se traga queda fuera de lo que hacemos y de lo que sabemos.

¿Cuáles son las causas de una fuga venosa?

Del lado mecánico, que las venas de la funda exterior no queden bien comprimidas mientras dura la erección. Un piso pélvico débil contribuye a eso; uno demasiado tenso produce un problema parecido por el camino contrario, apretando la arteria. Y hay causas que no son musculares en absoluto. Las causas de un problema de erección en general, con la parte médica incluida, están en nuestra guía sobre la disfunción eréctil.

¿Cuánto tarda en notarse algo?

El programa trabaja con un plazo de cuatro a seis semanas para una primera diferencia que se note, con diez a veinte minutos al día. Si el piso pélvico está tenso, las primeras tres semanas se van en soltar y ese reloj empieza después. Nada de eso es una previsión sobre tu caso: es el plazo con el que está armado el entrenamiento.

¿Necesito ver a un médico primero?

Para el diagnóstico, sí, y no hay segunda respuesta. El nombre “fuga venosa” sale de un estudio de imagen; sin ese estudio, lo que tienes es una sospecha razonable. El entrenamiento del piso pélvico puede correr en paralelo, nunca en lugar de la consulta.

¿Hay algún tratamiento para la fuga venosa que se haga en casa?

No. No existe un tratamiento casero para esto y no vamos a inventar uno para llenar el hueco. En casa puedes entrenar el músculo que participa en la retención, sabiendo que eso no repara la vena y que la parte clínica sigue siendo clínica.

¿Qué trae la app exactamente?

El programa Manténlo Duro, que es el de The Coach para la erección: una práctica diaria de diez a veinte minutos con el trabajo de piso pélvico y el trabajo mental en el mismo plan, guiada paso a paso, con lecciones en video, audio y texto que explican para qué sirve cada pieza. Al lado están los demás programas masculinos. La app es de pago.

¿Necesito algún aparato o una pareja?

Ninguno de los dos. El músculo es tuyo y las prácticas se hacen a solas, acostado, sentado o de pie.

¿Cómo me pongo en contacto?

Dos caminos. Escribes a support@the.coach y te contesta una persona real del equipo, normalmente en un día. O desde la app: pestaña Hoy, tu perfil, Soporte. Los dos llegan a la misma gente.

Una parte de esto la decide un urólogo. La otra, un músculo.

La imagen, el nombre y la lista de lo que se puede intentar los tiene un urólogo, y ahí no entramos. Del cierre, una parte es músculo: aprieta más fuerte y aguanta más tiempo si el trabajo lo dosifica alguien que no eres tú. Eso empieza con unas preguntas y sigue esta noche.

Hazte cargo del músculo