Piso pélvico en hombres:
cuatro trabajos, y solo te contaron uno

Nueve horas en una silla. Ahí abajo hay un músculo que se pasó las nueve dejándose sostener, en vez de sostener él. Y no es un músculo de reparto: entra en la erección, entra en el reflejo con el que terminas y decide buena parte del margen que tienes antes de que eso pase. Encontrarlo toma un minuto. Lo que nadie te dio nunca es la lista completa de lo que hace en un cuerpo de hombre. La que vas a encontrar por ahí es otra.

Fortalece tu piso pélvico
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Qué es el piso pélvico en hombres y dónde está exactamente

El piso pélvico —también llamado suelo pélvico— es una lámina de músculo tendida entre el hueso púbico y el coxis que cierra la pelvis por abajo. Sostiene la vejiga, el intestino y la próstata, trabaja durante la erección y late por su cuenta cuando llegas al final. Su nombre clínico es diafragma pélvico.

Tu día nunca se lo pide. Sostiene mientras estás de pie, mientras caminas, mientras cargas algo, y lo puede hacer bien o mal sin que se caiga nada. Los demás músculos se entrenan solos de tanto usarlos: escaleras, bolsas, una puerta pesada. Este trabaja de más solo si tú se lo pides a propósito, y casi ningún hombre se lo ha pedido nunca. Por eso la única forma de saber cómo está el tuyo es intentar usarlo ahora mismo.

Ejercicios de piso pélvico para hombres, repartidos en seis semanas

Todo esto lo puedes hacer sin nosotros. Lo que trae el programa es lo otro: el orden, que la cuenta la lleve otro y las semanas en las que todavía no cambió nada. Es el programa de Kegel de The Coach: seis semanas en su propio bloque dentro de la app, al lado de Durar Más, el programa para el control de la eyaculación.

Paso 01

Pantalla de la app The Coach con el plan del día abierto.

Respondes un minuto y el plan ya está

Si alguna vez lo has entrenado, qué notas y qué quieres recuperar. Con esas tres respuestas queda armado el plan, y a partir de ahí ya no decides tú qué toca hoy.

Paso 02

Pantalla de la app The Coach durante un ejercicio de piso pélvico.

Diez minutos guiados al día

El audio te marca cuánto sostienes y cuánto descansas, así la cuenta no corre en tu cabeza, y el recordatorio te llega igual el día que se te olvide.

Paso 03

Pantalla de la app The Coach con una lección en video.

Seis semanas seguidas

Ese es el plazo del programa de Kegel que trae la app, y es el mínimo para que la fuerza de cualquier músculo cambie.

Inténtalo ahora. Eso ya es el día uno.

Te haya respondido algo o no, lo que sigue es el mismo plan de seis semanas, y el primero de esos días es hoy.

Despierta el músculo

El piso pélvico masculino hace cuatro trabajos a la vez

No es un músculo con una función: es un grupo de músculos con cuatro trabajos en marcha al mismo tiempo. Por eso, cuando está flojo, lo que falla aparece en lugares que no parecen tener nada que ver con él.

  1. Sostiene lo que lleva encima. La vejiga, el intestino y la próstata se apoyan ahí, y ese turno lo cubre sin que se lo pidas. Es el trabajo que le dio origen a casi todo lo que vas a encontrar escrito sobre este músculo: la continencia.
  2. Mueve sangre hacia la ingle. Empuja sangre hacia esa zona, y por eso el mismo entrenamiento reaparece cuando se habla de erecciones y no solo de durar más.
  3. Entra en el reflejo de la eyaculación. Ese reflejo no lo decides tú, pero el músculo sí está metido ahí: uno flojo acorta el tramo final y uno trabajado lo alarga. Y cuanto más tono hay ahí, menos te descontrola el mismo estímulo — la hipersensibilidad es una de las causas de fondo de la eyaculación precoz.
  4. Tiene que soltar, no solo apretar. Soltar del todo, cuando se lo pides, es parte del trabajo y no el descanso entre repeticiones. Un piso pélvico al que solo le enseñas a apretar se queda tenso y se cansa, y un músculo así dispara antes de tiempo. Por fuera eso se parece bastante a uno débil.

Cuatro trabajos, y el primero es el único que aparece descrito en casi todo lo que vas a encontrar. Los otros tres son los que deciden qué te conviene entrenar y en qué orden.

Cómo saber si un hombre tiene el piso pélvico débil

En casa no hay prueba que dé un número. Lo que sí puedes comprobar es si las tres cosas que le puedes pedir a un piso pélvico entrenado te salen o no te salen. Diez segundos cada una, sin aparatos.

  1. ¿Lo encuentras? De pie, aprieta hacia adentro y hacia arriba, como si estuvieras aguantando las ganas de ir al baño, y suelta. Si algo responde ahí abajo, lo encontraste. Si no responde nada, eso todavía no dice qué tan débil está: dice que nunca le has hablado.
  2. ¿Lo sostienes? Sostén tres o cuatro segundos sin que se sumen el abdomen, los glúteos ni los muslos. Si para llegar a los tres segundos tienes que apretar la mandíbula o aguantar el aire, no lo estás sosteniendo tú: lo están sosteniendo ellos.
  3. ¿Lo sueltas del todo? Suéltalo entero, de una vez, cuando tú lo decidas. Si al soltar te queda algo apretado, o si tienes que ir soltándolo poco a poco, eso cuenta tanto como no poder sostener — y es la única de las tres que casi nadie va a comprobar.

Si falla la primera, lo que te toca todavía no es fuerza: es encontrarlo, y eso es la primera semana. Si la primera te sale y falla la segunda o la tercera, ahí sí hay fuerza o soltada que entrenar. Ahora bien, si lo que aparece es dolor —en la pelvis, en el perineo o en los genitales—, o si algo empezó después de una cirugía o de una lesión, eso no es debilidad y no es trabajo de una app. Eso es trabajo de un fisioterapeuta de piso pélvico, antes que de nadie más. Lo vemos más abajo.

Cómo fortalecer el piso pélvico: qué hay dentro de esos diez minutos

El movimiento se explica en una frase. Lo que tarda son las semanas: 6 de cada 10 hombres reportan una mejora importante a las seis semanas de práctica de piso pélvico. Y ahí el número que decide deja de ser cuántas repeticiones haces hoy y pasa a ser cuántas semanas seguidas.

  1. Acostado, para aprenderlo. Boca arriba, la gravedad le pide menos, así que aislarlo sale más fácil ahí que en una silla o de pie. Empieza acostado y cambia de posición después.
  2. La contracción larga. Aprieta, sostén, suelta del todo. La soltada es parte de la repetición, y es la parte que se salta la gente.
  3. La rápida, que es otra cosa. Un piso pélvico tiene que responder rápido además de aguantar mucho, y esas son dos capacidades distintas que se entrenan por separado.
  4. Respirando. Aguantar el aire mete el abdomen dentro del ejercicio, y el abdomen es justo lo que estás tratando de dejar afuera.

Nada de esto es secreto y puedes empezar esta noche sin nosotros. Empezar no es lo que falla.

La semana tres no se cae por la técnica.

Para entonces ya te sabes el movimiento, todavía no cambió nada que se vea, y el músculo no te dice ni que vas bien ni que vas mal. La técnica ya la tienes; lo que no tienes es a alguien que te diga que hoy toca. Ahí es donde entramos nosotros, y solo ahí.

Marca tus diez minutos

Los ocho errores que gastan las seis semanas

Los ocho tienen la misma forma: el trabajo termina haciéndolo otro músculo, u otra semana. Y ninguno se arregla apretando más fuerte.

01Error
Sumar el abdomen. Si entran también los glúteos o los muslos, el trabajo lo están haciendo ellos y el músculo que ibas a entrenar se queda descansando.
02Error
Aguantar la respiración. Es la forma más común de meter el abdomen sin darte cuenta, y aparece sobre todo cuando la repetición se pone larga: aguantas el aire para llegar al final de la cuenta.
03Error
Soltar solo una parte. Si la soltada nunca es completa, lo que entrenas es un piso pélvico que no sabe aflojar, y eso es un problema aparte.
04Error
Apretar más fuerte creyendo que es mejor. Aquí más no es mejor: pasarse deja el músculo tenso, cansado y con el gatillo más liviano.
05Error
Contraer en el momento equivocado. Muy temprano y te quedas arriba sin poder bajar; muy tarde y el reflejo ya arrancó. El momento es una habilidad aparte de la fuerza.
06Error
Entrenar siempre sentado. La silla mete sola el abdomen y los glúteos, y así esconde justo el error que estás tratando de ver. Sentado es para después, cuando la contracción ya te sale sin ayuda.
07Error
Juzgarlo en la semana dos. En la semana dos casi nadie siente nada todavía, y lo que sí mejoró es tu puntería para encontrarlo — que es lo que hace posible todo lo demás.
08Error
Dejarlo cuando empieza a funcionar. Es el final más común de todos. Unas cuantas sesiones por semana sostienen lo que construiste; si paras, se va.

Lo que cambia cuando el músculo entra en tu semana

Hoy

No sabrías señalarlo en tu propio cuerpo.
Hace años que nada en tu semana lo carga.
Aprietas algo y no sabes qué, así que el trabajo no cae donde debería.
Te enteras de que está débil en el peor momento posible.

Seis semanas después

Lo encuentras, lo sostienes y lo sueltas cuando quieres.
Diez minutos guiados al día, sin llevar tú la cuenta, en lugar de acordarte a veces.
Sabes qué estás apretando incluso cuando estás cansado.
Sabes cuándo te quedaste corto y cuándo te pasaste, que aquí son dos errores distintos.

Un piso pélvico tenso y uno débil se ven igual desde afuera. Solo uno de los dos mejora apretando.

Por qué se debilita el piso pélvico

Un músculo pierde tono cuando nada se lo pide, y a este casi nada se lo pide. Estas son las cuatro razones por las que el tuyo puede estar más flojo de lo que debería.

Estar sentado

Un escritorio, un auto, un sillón. Ahí el peso lo llevan los muebles, y un músculo que no lleva peso pierde tono como cualquier otro.

La edad

El tono baja con los años, ahí igual que en todas partes. La diferencia es que a este casi nadie vuelve a entrenarlo.

El peso

Los kilos de más se apoyan directo encima, todo el día, todos los días.

No haberlo entrenado nunca

Puede que no lo hayas contraído a propósito ni una sola vez en tu vida. Y no se pierde lo que nunca se construyó.

Los músculos del piso pélvico en el hombre no se entrenan para lo mismo

Busca este músculo en español y casi todo lo que sale está escrito para un cuerpo de mujer. No es una queja ni está mal: de ahí vienen estos ejercicios y ahí está la mayor parte de la demanda. Lo que pasa es que las razones que te dan no son tus razones.

La anatomía tampoco es idéntica. En un cuerpo de hombre este músculo carga la próstata y sostiene la base del pene, y esas dos cosas casi nunca están en la versión que vas a encontrar. Los principios pasan enteros de un cuerpo al otro: aislar, sostener, soltar, repetir. Para qué se entrenan, no.

Por eso todo lo que encuentras suena casi bien y al mismo tiempo suena escrito para otro. Mismo músculo, otra lista de tareas — y la lista decide qué entrenas primero.

Cuatro semanas, en números

De una encuesta a usuarios de The Coach que completaron sus primeras cuatro semanas:

58%
Se sintieron con más control durante el sexo
55%
Dijeron que el sexo se volvió mucho más satisfactorio
39%
Reportaron una libido más alta
41%
Tuvieron sexo con más frecuencia

Esas cuatro semanas fueron de práctica.

Seis semanas es lo que necesita un músculo para cambiar; a las cuatro es cuando se empieza a notar, y el piso pélvico entra en esa cuenta desde el primer día.

Levanta el piso

Lo que dicen los hombres

Reseñas de usuarios de The Coach.

“Excelente programa de entrenamiento, ojalá lo hubiera encontrado antes. La ciencia detrás de entrenar músculos específicos del piso pélvico me pareció impresionante, y sin abusar de ella. El ritmo y el tiempo que pide hicieron fácil que se volviera un hábito. Sobre todo, me impresionaron los resultados: he visto mejoras en TODAS las áreas que entrené. ¡Bravo!”

Chris Davis

“La app de The Coach para hombres ha sido positiva. El programa de ejercicios de Kegel da indicaciones claras, paso a paso, que hacen fácil armar una rutina constante para mejorar la fuerza del piso pélvico.”

Darwin Musongole

“La app te mantiene motivado mandándote recordatorios. Tiene distintos artículos que te ayudan a entender la causa de fondo del problema, y el ejercicio que le da fuerza y aguante a tu piso pélvico. La recomiendo, vale la pena.”

ricky9033

“Llevo bastante tiempo usando The Coach: Men’s Health and Kegel y de verdad me impresiona lo bien diseñada y lo práctica que es la app. Los ejercicios están explicados con claridad, la interfaz es limpia y fácil de navegar, y los recordatorios me ayudan mucho a mantenerme constante.”

SamDi4499

Creado con urólogos, investigadores clínicos y terapeutas sexuales certificados

Construimos cada programa con investigadores, terapeutas y clínicos de salud sexual. Dos de los que ves aquí se dedican a la fisioterapia de salud pélvica masculina.

Dr. Justin Houman

MD, urólogo formado en UCLA y especialista en salud reproductiva masculina, enfocado en salud sexual.

Dra. Susie Gronski

Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.

Cameron Fraser

El coach sexual para hombres líder de Australia, especializado en bienestar sexual masculino y desempeño.

Dra. Amy Pearlman

Uróloga certificada, especializada en bienestar sexual masculino, desempeño y salud hormonal.

Gerard Greene

Fisioterapeuta especialista en salud masculina y profesor titular en la Universidad de Coventry.

Natalie Goldberg

Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.

Dra. Paula Hall

Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.

Dr. Justin Lehmiller

PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.

Dolor en el piso pélvico del hombre: cuándo es tema de un fisioterapeuta

Esto es entrenamiento, no tratamiento, y aquí la diferencia pesa más que en otros temas. La fisioterapia de piso pélvico es una especialidad clínica de verdad, y hay cosas que le pertenecen a ella.

  1. Dolor. Dolor en la pelvis, en el perineo o en los genitales, durante el ejercicio o después, es motivo para parar y para que te revisen. No para aguantarlo.
  2. Algo que empezó después de una cirugía o una lesión. Eso es rehabilitación clínica y queda afuera de lo que hacemos, a propósito. Una cirugía de próstata, por ejemplo, es una de las cosas que le bajan el tono a este músculo, y aun así no se arregla entrenando: se rehabilita con alguien mirando.
  3. Nada, después de semanas de trabajo honesto. Un fisioterapeuta puede comprobar lo que ninguna app puede: si de verdad estás contrayendo el músculo.
  4. Algo nuevo que va empeorando. Eso es pregunta para un médico antes que para nadie más.

Gerard Greene, uno de los que ves arriba, se dedica justo a esto. Entrenar y tratar son dos trabajos distintos, y los dos existen. Solo que no son la misma cita.

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Piso pélvico en hombres: preguntas frecuentes

¿Cuál es el piso pélvico del hombre?

Es la lámina de músculo que va del hueso púbico al coxis y cierra la pelvis por abajo. Su nombre clínico es diafragma pélvico; el puborrectal es uno de los músculos que la forman. En un cuerpo de hombre sostiene la vejiga, el intestino y la próstata, y participa tanto en la erección como en la eyaculación.

¿Qué pasa si tengo el piso pélvico débil?

Los trabajos que hace los va haciendo cada vez peor, y en silencio: menos empuje de sangre hacia la ingle, menos margen antes de terminar, más facilidad para que el reflejo arranque solo. Nada de eso es un diagnóstico, y la debilidad tampoco es la única explicación posible: un piso pélvico demasiado tenso se comporta parecido.

¿En cuánto tiempo se fortalece el piso pélvico?

Diez minutos al día y seis semanas como mínimo, que es el plazo que necesita cualquier músculo para que algo cambie. Antes de esas seis semanas lo que mejora es tu puntería para encontrarlo y sostenerlo, que es lo que hace posible el resto.

¿Cuántas repeticiones hago al día?

El tiempo es una unidad más útil que el conteo de repeticiones: diez minutos al día, y dentro de esos diez minutos lo que hay que vigilar es la soltada, no el número. Un programa te dice qué toca hoy; una cifra suelta, no.

¿Puedo hacer los ejercicios sentado o manejando?

Sentado, sí, una vez que la contracción te sale sin que se sumen el abdomen y los glúteos. Al principio conviene ser más estricto: sentado esos dos entran solos y no te vas a dar cuenta. Manejando, mejor no: el ejercicio pide atención y el volante pide toda la tuya.

¿El piso pélvico puede estar demasiado tenso en vez de débil?

Sí, y por fuera se parece bastante a uno débil: un piso pélvico tenso se cansa antes y dispara antes. Apretar más ahí empeora las cosas; lo que le toca es aprender a soltar, y eso también se entrena.

¿Los ejercicios de piso pélvico ayudan con la erección?

Son una parte del asunto, no el asunto entero: estos músculos empujan sangre hacia la zona, y eso cuenta. Si tu tema principal es la erección, hay más cosas en juego además del músculo, y las vemos en nuestra guía sobre ejercicios para mejorar la erección.

¿Los ejercicios de piso pélvico sirven para durar más?

Sirven para la parte física: el músculo entra en el reflejo con el que terminas, y trabajado te da margen. Saber en qué momento contraer es una habilidad aparte. Los ejercicios en sí, uno por uno, están en nuestra guía de ejercicios de Kegel para hombres.

¿Necesito un fisioterapeuta de piso pélvico?

Si hay dolor, o si el problema empezó después de una cirugía o de una lesión, sí, y antes que cualquier otra cosa. Si no aparece nada de eso, lo que te toca es entrenamiento.

¿Qué trae la app exactamente?

El programa de Kegel son seis semanas dentro de la app, en su propio bloque: diez minutos al día, audio guiado y recordatorios. Al lado están los demás programas masculinos de The Coach, entre ellos Durar Más, el del control de la eyaculación. La app es de pago.

¿Necesito algún aparato o una pareja?

Ninguno de los dos. El músculo es tuyo y el ejercicio se hace acostado, sentado o de pie.

¿Cómo me pongo en contacto?

Dos maneras. Escribe a support@the.coach y una persona real de nuestro equipo te responde, normalmente en un día. O abre la app, entra a la pestaña Hoy, toca tu perfil y elige Soporte. Los dos caminos llegan a la misma gente.

Nueve horas al día no le piden nada.

Diez minutos sí. Ya sabes los cuatro trabajos que hace tu piso pélvico, cuál de las tres pruebas te falla y qué se entrena primero. Esa es la lista que nadie te dio. Lo que falta es que alguien lleve las seis semanas por ti.

Dale trabajo