Paso 01

Primero, unas preguntas
Cerca de un minuto de preguntas para situar dónde estás hoy: dos hombres con la misma tabla rara vez parten del mismo punto.
Viniste por una tabla. Una tabla es una foto: los ejercicios de hoy, en filas. Una rutina es lo que le pasa a esa tabla durante seis semanas: cuánto se mueven los números, qué haces el día que no sale y cuándo lo correcto es no apretar nada. Todo eso es la columna de al lado, y sí existe. Lo que no existe es la manera de llenarla de antemano, sin saber qué está haciendo hoy tu piso pélvico.
Completa tu rutinaUna tabla sirve, y sirve de verdad: con cuatro filas ya sabes qué hacer esta noche, y para eso nadie necesita nada más. El problema no es la tabla. Es que una tabla solo sabe hablar de hoy.
Lo que no puede es enterarse de cómo te fue. No sabe si hoy te salió limpio, si llegaste al final apretando los dientes, ni si llevas tres días sin acordarte. Por eso, de la segunda fila para abajo, lo que dice es una suposición. La rutina es la otra parte: la que responde a lo que pasó.
Nada de esto necesita un programa: esta misma noche puedes hacerlo por tu cuenta. La diferencia empieza en la segunda semana, cuando alguien tiene que decidir si lo de hoy sigue siendo lo de la semana pasada. De eso se encarga el programa de Kegel de The Coach: seis semanas en su propio bloque dentro de la app, al lado de Durar Más, el programa para el control de la eyaculación.
Paso 01

Cerca de un minuto de preguntas para situar dónde estás hoy: dos hombres con la misma tabla rara vez parten del mismo punto.
Paso 02

Diez minutos con audio guiado: la voz marca los tiempos y tú solo tienes que aparecer. Y el recordatorio no depende de que te acuerdes, porque acordarte es justo lo que falla cuando ya no es novedad.
Paso 03

Seis semanas de sesiones guiadas, diez minutos al día. Lo que toca el jueves de la cuarta no está escrito en ninguna fila de hoy: ese jueves te llega ya decidido.
Cada noche hay una decisión pequeña: si hoy toca, cuánto y de qué tipo. Multiplicada por cuarenta y dos noches, es la que acaba con la mayoría de las rutinas.
Son cuatro cosas y ninguna cabe en una casilla. Las cuatro dependen de lo que pasó ayer, y una tabla se escribe antes de que ese ayer exista.
Esas cuatro son la columna que falta. Una tabla es la primera columna de una rutina, y con una sola nadie llega a la sexta semana.
Hay una parte de lo que buscabas que es tuya desde esta noche, y no hace falta que sea con nosotros. El movimiento no tiene dueño y se explica en una frase. Ponerlo a una hora fija tampoco necesita permiso de nadie. La tabla de ejercicios de Kegel para hombres que encontraste te da tres cosas reales, y conviene nombrarlas antes de decir qué le falta.
Hasta ahí llega, y hasta ahí llega bien. Lo que no hace ninguna tabla es mirar el resultado y decidir lo siguiente. En la semana uno da lo mismo. En la cuarta es lo único que importa.
Para entonces el movimiento ya te sale sin pensarlo, las filas dicen lo mismo que decían el primer día y ninguna de ellas se enteró de que tú ya cambiaste. Ahí es donde los números tendrían que moverse, y ahí es donde nadie los mueve.
Son preguntas normales, de un hombre que ya sabe hacer el ejercicio, y ninguna está contestada en la tabla que encontraste. Todas se contestan mirando lo que pasó ayer, que es justo lo que una tabla no vio.
Ocho preguntas, y las ocho tienen respuesta. Ninguna vive en una tabla, porque las ocho dependen de algo que todavía no había pasado cuando alguien la escribió.
Toda tabla tiene una columna en blanco: la que dice qué hacer con lo que pasó hoy.
6 de cada 10 hombres reportan una mejora significativa a las seis semanas de práctica de Kegel. El número no es lo interesante: lo interesante es dónde está puesto. No a los tres días. No en la semana dos. A las seis semanas.
Dos semanas no le alcanzan a ningún músculo del cuerpo, y este no es la excepción. Seis es el mínimo con el que empieza a haber algo que mirar, no el punto donde se termina.
Entre los que llegan y los que no, la diferencia es cuántos días de esas seis semanas apareció cada uno. Saber más no cambia eso.
Apretar mejor no te enseña a soltar mejor: son dos capacidades y la segunda casi nunca está escrita. Por eso el plazo no se acorta.
Lo que ganaste no se queda quieto. Si el entrenamiento desaparece, el tono se va con él, y no tarda tanto como te gustaría.
La semana uno se sostiene sola. Todavía es novedad, y el recordatorio te encuentra con ganas. En la semana cuatro la novedad se acabó: todavía no hay nada que se vea, y el ejercicio dejó de sentirse como entrenamiento para sentirse como una tarea pendiente.
Diez minutos no es el problema. El problema es la decisión de las once de la noche: si hoy toca lo mismo, si toca menos o si hoy no toca. Con una tabla esa decisión la tomas tú, cansado, y ella dice lo mismo que dijo hace un mes. Un plan de ejercicios de Kegel para hombres existe justo para que esa decisión no te toque a ti, porque siempre llega en el mismo punto del calendario.
De una encuesta a usuarios de The Coach que completaron sus primeras cuatro semanas:
Nadie llegó ahí con una buena sesión. Llegó el que seguía apareciendo cuando ya no había nada nuevo que aprender. Por eso aquí se cuenta por semanas.
Reseñas de usuarios de The Coach, traducidas del inglés.
“The Coach es una app bien diseñada y fácil de usar, muy enfocada en mejorar la salud masculina de forma práctica. Los ejercicios están explicados con claridad, los programas están estructurados y los recordatorios diarios ayudan a mantener la constancia.”
“The Coach es un programa bien estructurado pero tranquilo, fácil de seguir a tu propio ritmo y que no se te mete en el día a día. Te deja volver atrás las veces que necesites para repasar o para conocer algo nuevo.”
“No sabía bien qué esperar de la app, pero los videos y la información van en serio y entran en detalle. Los ejercicios de Kegel y el temporizador hacen que sea un entrenamiento de verdad, de esos que dan ganas de hacer, ¡y funciona!”
“Esta app me ha servido muchísimo. Ya había usado apps de Kegel antes, pero ninguna explicaba el porqué ni cómo usar el ejercicio de Kegel con la claridad de The Coach.”
Construimos cada programa con investigadores, terapeutas y médicos de salud sexual, entre ellos urólogos en ejercicio. Dos de los que ves aquí son fisioterapeutas de salud masculina, y una fundó además una clínica de salud pélvica.
Dr. Justin Houman
MD, urólogo formado en UCLA y especialista en salud reproductiva masculina, enfocado en salud sexual.
Dra. Susie Gronski
Fisioterapeuta licenciada, consejera certificada en sexualidad y fundadora de una clínica de salud pélvica masculina.
Cameron Fraser
El coach sexual para hombres líder de Australia, especializado en bienestar sexual masculino y desempeño.
Dra. Amy Pearlman
Uróloga certificada, especializada en bienestar sexual masculino, desempeño y salud hormonal.
Gerard Greene
Fisioterapeuta especialista en salud masculina y profesor titular en la Universidad de Coventry.
Natalie Goldberg
Terapeuta certificada en sexualidad y familia, dedicada a mejorar las relaciones íntimas y el bienestar personal.
Dra. Paula Hall
Psicoterapeuta acreditada en sexualidad y relaciones, registrada en los principales organismos profesionales de psicoterapia.
Dr. Justin Lehmiller
PhD en psicología social e investigador sénior en el Instituto Kinsey.
Antes de ponerte a contar semanas, hay tres situaciones en las que lo que falta no es una rutina mejor.
En los tres casos, la mejor rutina del mundo llega tarde. Primero que te revisen; el entrenamiento sigue estando ahí después.
El programa de Kegel de The Coach trabaja con tiempo, no con un conteo: diez minutos al día durante seis semanas, con audio guiado. No publicamos un número fijo de series ni de repeticiones, y es a propósito: ese número depende de si tu piso pélvico necesita fuerza o necesita aprender a soltar, y las dos cosas no se ven desde afuera. La cifra que sí decide algo es cuántos días de esas seis semanas apareciste.
La que sobreviva a tu semana. Entre dos rutinas correctas gana la que sigues haciendo en la semana cuatro. Así que la pregunta útil no es cuál es la mejor: es a qué hora la haces, quién te la recuerda y qué pasa el día que no la haces.
No. Necesitas saber dónde está el músculo y tener una hora fija. Una tabla ordena eso y está bien tenerla; simplemente no es el requisito. El requisito es que mañana también pase.
Depende de cómo vayas, y de eso se trata justamente. No hay una fecha que sirva para todos: lo que decide cuándo se alarga una contracción sostenida o cuándo entra algo nuevo es cómo te fue con lo anterior. En el programa esa decisión llega tomada, un día a la vez. Con una tabla la tomas tú, y normalmente la tomas tarde.
Nada grave, y pasa. Es normal que los días no sean iguales: hay días buenos y días en que el músculo no responde igual. Convertir un día en una semana es lo que cuesta caro, y ese salto casi siempre ocurre cuando nadie te dice qué hacer al día siguiente.
Sí, y aun así más no es mejor. Pasarse deja el músculo tenso y cansado, y un músculo así responde antes de tiempo, que es justo lo contrario de lo que buscas. Diez minutos al día es la dosis con la que está armado el programa, y con este músculo el exceso no suma: resta.
Seis semanas es el plazo con el que trabaja el programa, y es el mínimo con el que un músculo empieza a dar señales de cambio, no una fecha de llegada. Antes de ese plazo lo que se mueve es la constancia; el músculo va más atrás. Y nada de esto es un diagnóstico ni una promesa sobre tu caso.
Entonces ese es el trabajo de esta semana, y no la rutina. Encontrarlo, sostenerlo y soltarlo del todo son tres comprobaciones rápidas que puedes hacer de pie y sin aparatos; están en nuestra guía sobre el piso pélvico en hombres.
No es un solo movimiento repetido: hay variantes que construyen fuerza, una que entrena justo lo contrario —soltar— y una que usas en el momento que cuenta. Están explicadas una por una en nuestra guía de ejercicios de Kegel para hombres.
El programa de Kegel son seis semanas dentro de la app, en su propio bloque: diez minutos diarios de audio guiado y recordatorios. La sesión de cada día llega hecha, así que no hay nada que llenar ni que llevar aparte. Al lado están los demás programas masculinos de The Coach, entre ellos Durar Más, el del control de la eyaculación. La app es de pago.
No. Ni aparatos ni pareja: el trabajo de estas seis semanas es tuyo y se hace a solas, acostado, sentado o de pie.
Dos caminos. Escribes a support@the.coach y te contesta una persona real del equipo, normalmente en un día. O desde la app: pestaña Hoy, tu perfil, Soporte. Los dos llegan a la misma gente.